Recicla, Reduce... REUSA!

En la tierra donde vivo, Tecate, abundan los bazares donde puedes conseguir muebles, electrónicos, ropa o lo que se te ocurra de segunda mano. En estos locales puedes encontrar de todo y hay ocasiones en las que te topas con verdaderos tesoros a un precio súper atractivo. Me encanta visitar las segundas y llevar a mi casa algo que, además de gustarme, tiene una historia detrás, la cual sólo puedo imaginar porque no es posible conocer con certeza. En esta era consumista y amante de lo desechable en la que nos tocó vivir, estoy cada día más enamorada de una de las tres "R" para consentir a nuestro planeta: "Reusa" (las otras dos son "Recicla" y "Reduce"). Mi papá tiene una frase que me fascina cuando vamos al centro comercial: "Me encanta venir a estos lugares y darme cuenta de toda la bola de cosas que no necesito". Y es que es verdad. Nos dejamos llevar por la vorágine mercadológica y compramos muchas cosas que además de no necesitar, YA tenemos en casa. Una pintadita, una resanada o una apretada de tornillos y las cosas quedan como nuevas, o al menos listas para seguir cumpliendo con su función.

Yo tenía ganas de unos bancos de madera para la barra de mi casa (que nunca había tenido) y me gusta muchísimo pensar que el árbol que dio su vida para la creación de tres bancos benefició a más de una familia. En la mueblería hay miles de bancos nuevos, pero para ello miles de árboles sufrieron el mismo destino. Si compráramos más cosas "reusadas" o les sacáramos todo el jugo a las que ya tenemos en casa, la historia económica y ecológica sería otra.

Además, estos tres bancos me parecieron ideales para mi familia: uno para papá oso, otro para mamá osa y otro para la osita ;)

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