Quiero ser como ellos cuando sea grande

Abrazan el momento como si fuera el único a su disposición, amorosos del presente, entregándose con todo lo que son, sin reservas ni temores. Por más que los busques, en su vocabulario no encontrarás jamás al "futuro", al "recibo de la luz", al "imposible", al "qué dirán" o al "fracaso", porque a estos los vamos invitando al barco más adelante, cuando aprendemos de alguien mayor. Si quieren llorar lloran, si quieren reír ríen, si quieren gritar gritan, porque todavía no saben que es posible esconder lo que sienten. Lo descubrirán quizá más adelante, cuando alguien les diga que eso no está bien. Si tienen suerte se los dirán poco, pero si no, hallarán la manera de desaprender. No pasan 24 horas sin que se les vea sorprendidos por algo, con la boca muy abierta y los ojos como platos, aunque no sea precisamente la primera vez en su vida que se topan con esa hormiga. Prefieren los lienzos en blanco que los límites a la hora de dibujar, como un acto fiel a lo que más les gusta, como una promesa de que no dejarán de crear. Creen en los cuentos de hadas, en los cuentos de brujas, en los cuentos de superhéroes, en los cuentos que todo mundo les cuenta... pero creen. Y así crecen, con los primeros años envueltos de inocencia y fe, alimentados de la savia de todo lo que asimilan con los ojos y con la piel, confiados en que el universo está siempre de su lado.

Ven lo que son frente al espejo... sin máscaras ni disimulos, porque así como son se perciben bellos, y así como son se saben perfectos. Hacen lo que aman y aman lo que hacen, contribuyendo a un ciclo tan natural como la vida, en donde fluir es más sencillo que resistirse. Juegan y gozan con el juego, exploran y saborean el triunfo, preguntan y se admiran con las respuestas. Podrán desobedecer a un mayor, pero nunca a lo que escuchan de su interior. Porque, para su suerte, todavía escuchan.

Por eso creo que nos convendría ser un poco más niños. Seámoslo cinco minutos al día, un día a la semana o una hora al mes. Aspiremos a ser como ellos cuando seamos grandes. O cuando menos, seámoslo cada 30 de abril.

 

Y AQUÍ UNOS QUE SIGUIERON EL CONSEJO ;)