En el camino a la organización

El otro día escuchaba en el radio mientras manejaba que un médico decía que había hombres con un mayor conteo de estrógenos que manifestaban habilidades más relacionadas con las mujeres, como el multitasking. Fue entonces que me imaginé a una fila de varones colándoseme en la repartición hormonal y adueñándose de mi tajada del pastel de esta valiosísima capacidad de hacer más de una cosa a la vez. Habrá por ahí uno que otro señor disfrutando de mantener en el aire sus seis o siete pelotas y salir ileso, mientras yo no puedo concentrarme más que en una sola actividad. Para hacer todo lo que quiero hacer, a mí lo que me queda es organizarme lo mejor posible, pero da la casualidad de que para esa repartición también llegué tarde jajaja.

No creo ser la única mujer a la que le gustaría que el día tuviera 36 horas en lugar de 24... e incluso estoy segura de que si esto fuera realidad, desearía que en lugar de 36 tuviera 72. Recuerdo que antes de casarme y ser madre, tenía una conciencia muy clara del tiempo y tenía la capacidad de sacarle hasta la última gota de jugo a cada una de mis horas. Quizá la maestría en el buen manejo del tiempo me la aventé en mis años como reportera, cuando el trabajo en el periódico había que entregarlo ayer y la jornada se sentía no de 24 horas, sino de 7. Pero luego me convertí en madre y tuve que meter el freno de mano porque sentía que iba como caballo desbocado. El tiempo empezó a transcurrir de una forma muuuuuy distinta, como me entenderá cualquier madre que lea esto. Yo, amante de los horarios, me encontré entonces tirándolos por la ventana.

Y ahora que mi hija está más grandecita y hay más posibilidades de establecer una rutina más o menos estable, siento que mis dotes organizacionales quedaron algo atrofiadas. Entre mantener funcionando una casa, hacer ejercicio, preparar la comida, leer lo que me gusta, ruletear todo el día, pasar tiempo con mi marido, jugar con mi hija y robarme minutos de donde se pueda para sentarme a coser o a escribir se me van las 16 horas del día... porque eso sí, para dormir necesito mínimo 8 si quiero funcionar bien al día siguiente. ¿Que cómo le hago sin ser multitasking? Poniéndome honesta, algunos días me vuelvo loca, pero hay otros en los que consigo mantener esas seis o siente pelotas en el aire con la capacidad que tengo de concentrarme sólo en una.

Tengo algunas reglas que no siempre puedo seguir, pero que si consigo hacerlo, me voy a la cama con la sonrisa satisfecha de haber exprimido mis 16 horas. Aquí les comparto algunas:

- Levántate temprano. He encontrado que mi hora ideal son las 6:30 de la mañana, porque cuando lo hago tengo tiempo suficiente para meditar, hacer ejercicio, bañarme, despertar a Emma, hacerle su desayuno y su lonche y llevarla a la escuela a las 9:00 am. Mi motivación para conseguirlo es que si no hice ejercicio antes de llevar a Emma a la escuela, ya no lo hago después. Y no es que ame hacer ejercicio jajaja, pero sé que es algo vital para mi cuerpo, así que no me gusta que pasen muchos días sin moverme de alguna manera.

- Emma fuera de casa = hora de coser. Los momentos en que avanzo en mis proyectos pumpkinescos es cuando mi hija está en la escuela o en sus clases de la tarde y yo no tengo ningún compromiso con la familia o amigos. Aquí la motivación es hacer solamente una pausa para preparar la comida, ir por Emma a la escuela y sentarnos a comer los tres juntos. Fuera de esa pausa, esas horas son completitas para My Pumpkin. Dividir mi tiempo de acuerdo al horario de Emma ha sido algo que me ha funcionado súper bien porque antes hacía un poco de cada cosa sin ton ni son y llegaba a sentirme mal por no tener tiempo para estar con mi familia o no terminar una bolsa que me había propuesto acabar para tal día.

- Emma en casa = actividades del hogar. A partir de las 5:00 pm la máquina de coser se guarda y entonces me sale lo ama de casa y limpio la cocina, lavo la ropa, hago la tarea o juego con Emma, la arreo para que se bañe y cene jajaja, David la duerme y entonces el resto de la noche es para los dos. La motivación que puedo rescatar de aquí es ajustarme lo más que pueda a la formulita para sentir que de verdad avanzo significativamente en las dos cosas: no se vale tocar un traste en mis horas de costura ni destapar la máquina en mis horas de ama de casa. Es evidente que no siempre lo consigo, pero siempre puedo aspirar a ello :)

- Planea y comprométete con el plan. Tengo un cuadernito donde apunto todas las ideas que se me van ocurriendo para recetas, posts, bolsas o lo que sea relacionado con My Pumpkin y de ahí rescato las que más me gustan para planear mi próxima semana. El domingo tomo una pequeña tarjeta que divido en seis recuadros, escribo en cada uno lo que voy a trabajar cada día de la semana, la pego en un corcho y procuro apegarme a ella lo más que pueda. Mi motivación es darme cuenta de que planear y visualizar tus metas a corto plazo es una ayuda tremenda para verlas cristalizadas y no perderte entre todas las cosas que quieres hacer ;)

- Y LA REINA: Conéctate a Internet sólo dos veces al día. No sé cuál es más difícil, si ésta o la de levantarme temprano jajaja. En la mañana me conecto una media hora para contestar mensajes y saludar gente en el facebook y no vuelvo a tocar la computadora hasta en la tarde-noche para hacer lo mismo y además aprovechar para escribir y navegar un rato en los blogs que me gustan para inspirarme. Si voy a postear algo en el blog me conecto una tercera vez pero sólo para postear e irme corriendo jajaja, porque si no, ¡me quedo horas! Es cierto que tengo el teléfono que la verdad sí uso para checar mensajes o subir fotos, pero mi consigna en este rubro es hacerlo sólo en tiempos muertos: mientras el agua hierve o sale el pan del tostador, en la fila del banco o para cruzar la frontera, en lo que cargan mi gasolina (ups) o mientras llega alguien a quien estoy esperando.

 

Sábados y domingos son de plena libertad. Dejo estas reglitas a un lado y si hay chanza coso, escribo o me conecto a Internet, pero si no, nos vamos a la vagancia con singular alegría. La verdad no puedo ser tan radical con esto de la organización porque en el día a día siempre salen cosas a las que hay que darles prioridad, pero me he dado cuenta que es muy útil tener un plan a la mano para recorrer mucho más fácil el trayecto hacia la meta que queremos alcanzar. Aún así, quisiera hacer muchísimo más cosas de las que hago ahorita, pero bueno, estamos en el camino :)