Hace algunos años (tantos que ya no me acuerdo), vi la película “How to make an american quilt”, con Winona Ryder. Fuera de la historia de amor y todo aquello que en las películas hollywoodenses nunca falta, se me quedó en la memoria la colcha que un grupo de mujeres iban cosiendo todas juntas, y sobre todo las historias que cada una de ellas iba estampando en aquella “cuilta”, como se le ha castellanizado en la jerga fronteriza a esta obra de arte. Y eso es lo que son, obras de arte, que a mano o a máquina una mujer va cuidadosamente armando, hilvanando una pieza con otra como las musas le van dictando. Y como en aquella película, además de los retazos de tela formando figuras de todo tipo, en la cobija se van quedando también los pensamientos, sueños, memorias, deseos y pasiones de la artista en cuyas rodillas descansa la cabellera de algodón para pasear por toda la superficie la aguja con el hilo.

Yo voy a coser algún día una cuilta, dije cuando vi esa película. Y tuvieron que pasar todos esos años que no recuerdo para que llegara ese momento.

En octubre del año pasado fui a un workshop de quilting con Josie, una mujer apasionada. Ella es de EU pero vive con su esposo en Ensenada, frente al mar, donde se dedica a lo que ama: la costura. Un grupo de mujeres, la mayoría de Tecate o de sus alrededores, nos reunimos en casa de Fressia, otra apasionada. Ella vive en el campo y tiene frente a su casa un taller donde hay mesas para coser, hay una cuilta y cuadros en las paredes, hay una cocineta donde prepara sus mermeladas de los frutos cosechados en su propio huerto, hay vino tinto y rompope de productores de la localidad, hay plantas por todas partes, pero sobre todo, hay inspiración.

De esta encerrona de tres días salí con sólo tres cuadros para armar una colcha de veinte, pero contagiada de un frenesí cuiltero como para no parar nunca más. Desde que empecé con este blog he cosido bolsas, manteles, mandiles, vestidos y cubiertas para libros, entre otras cosas, y no lo pienso dejar de hacer, pero en el quilting me encontré con el nirvana de la costura. En este edén particular, donde ocho mujeres continuábamos la cadena de tantas otras que se han reunido en otros siglos y en otras partes del mundo a coser, agradecí a la vida haberme traído hasta aquí.

Hace cuatro meses no tenía en la mente la colcha final, simplemente me dediqué a unir círculos, cuadrados y triángulos de varios retazos de tela, sobrantes de proyectos pasados (cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia). Desde entonces nos juntamos en casa de la apasionada número tres de esta historia, Zella, cada mes y medio que viene Josie. Ahí, en una casa en medio del campo bajacaliforniano, donde curiosamente cada que nos juntamos llueve, hace dos días mi cuilta se manifestó. Por fin terminé la primera capa, que espero unir al relleno y a la capa de abajo en un par de semanas, cuando se me haga ir a casa de mi maestra a coser, en la idílica Ensenada.

Después de la unión de las tres capas viene el trabajo de acolchar a mano, pero eso ya dará (estoy segura) para otros meses, y por ende, para otro cuento.

Lily, Vivianne, Zella y la hija de Fressia, con Josie, en el primer workshop, OCT 06/11

Vivianne vive en el Valle de Guadalupe, donde teje, cose, cultiva su viñedo y produce su propia miel de abeja.

Zella también es una estadounidense enamorada de Baja California.

Lily es una mujer creativa y dulce. Su proyecto es el más ambicioso, está haciendo una cuilta con las casitas que se ven al fondo. Absolutamente todo en su colcha está cosido a mano.

Silvia también es maestra de quilting en Tecate.

La entrada al tallercito de la casa de Fressia, donde nos reunimos por primera vez en OCT/11.

En el tercer día del workshop. Aquí estamos Lily, Josie, yo y Marichu con la plancha. Cabe decir que las cuatro estamos posando para la foto, haciéndonos las muy naturales. OCT 8/11.

Lily, Josie, yo, Vivianne y Zella.

La cuilta que Vivianne cosió a mano para su hija Karen, que vive en Houston.

Mis tres primeros cuadritos...

...Y mi primera capa terminada! FEB 8/12.