INSPIRACIÓN DOMINICAL: Una bolsa para Marcela

P1020031 Ir a comprar telas, como se podrán imaginar, es para mí un gozo. Es raro que vaya en domingo a una tienda de telas porque ese día casi siempre lo reservo para pasear con mi familia y salir de la rutina. Hoy fuimos al parque a que Emma anduviera en bicicleta y como nos quedó toda la tarde libre, aproveché para ir a comprar el material de las participantes del primer Join & Stitch de My Pumpkin, el próximo 16 de marzo en Monterrey :)

Traté de comprar telas de todas las gamas posibles porque no conozco a las chavas que me harán el favor de acompañarme ni tampoco sus gustos personales. Así que a pesar de que yo siempre me inclino por ciertos tonos, me tomó alrededor de una hora (metiendo y sacando y volviendo a meter al carrito de compras) decidirme por las telas que voy a llevar al taller.

En esas decenas de pasillos repletos de flores, estrellas, círculos, animalitos, rombos, rayas y demás figuras en todos los colores del universo me andaba paseando cuando me topé con un estampado que me encandiló. Me atrapó desde que lo vi y casi casi lo escuchaba decirme: "Veeeeeen Marcelita, llévame contigo, ándale". Era una tela de tapicería con un patrón muy básico: un pájaro y unas ramas y muy pocos tonos. Entonces dije: "Creo que va siendo hora de que me haga una bolsa para mí".

Parece increíble (y hasta me da un poco de pena confesarlo) pero las bolsas My Pumpkin que yo uso son aquellas que no se vendieron o que no me gustó algún detalle de la confección como para venderlas o regalarlas. Nunca me he diseñado una bolsa 100% a mi estilo y a mi medida, especialmente para mí pues, en gran parte porque no me he dado el tiempo de hacerlo. De todas las bolsas que hago, hay unas que me gustan más que otras y la gente que me rodea me ha dicho que debería quedarme con alguna de ellas, pero debo confesar también que cuando esas bolsas se van, y sobre todo cuando la dueña me envía una foto modelándola, la satisfacción es enorme. Honestamente encuentro más placer en que una bolsa que yo hice con mis propias manos acompañe a alguien que la valore a quedármela yo. No sé exactamente cómo explicarlo, pero me parece que hay una magia o una energía que me conecta con esa persona que usa una de mis bolsas, mandiles o cobijas.

En fin, lo anterior no está peleado con que yo me diseñe una bolsita ¿verdad? Lo que pasa es que me dejo llevar por la inercia y muy pocas veces detengo el paso para hacer cosas para mí. Creo que es algo común en las mujeres: anteponer a los hijos, al trabajo, al marido, al hogar, a los amigos o a las tareas en general y dejar el bienestar personal hasta el último punto del orden del día, en caso de que nos hayan alcanzado las horas de la jornada como para darnos un gusto, porque en caso contrario, el placer deberá esperar hasta mañana.

Así que yo vi mi hermosísima tela de pájaros... me invadió un impulso de hacer una bolsa para mí con ella... pensé que la tela estaba muy cara como para hacer algo "nomás" para mí (¡o sea!)... la toqué y admiré por unos segundos... me fui de largo al siguiente pasillo sin la dichosa tela en el carrito de compras (pero sí en la cabeza)... hice un diseño rápido en la cabeza para calcular qué tanta tela necesitaría... seguí viendo telas para el taller... me imaginé que tendría que comprar un hilo especial porque nunca he trabajado con una tela tan gruesa... saqué la calculadora para ver en cuánto me saldría la media yarda... cavilé y medité y lo pensé y reflexioné y lo rumié por una media hora más... hasta que regresé por mi tela feliz.

Después de todo, los domingos son para inspirarse y fluir con lo que la vida te tiene preparado... ¿o no?

 

MIS PÁJAROS FELICES :)

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