IMG_0248 Puedo andar triste, puedo andar de malas, puedo andar enojada, melancólica, intensa, sindromepremenstruada, sensible, desesperada, pesimista… Si entro a una Barnes & Noble es siempre el mismo efecto: la sangre que corre por mis venas se me convierte en luz. Así, rapidito. El tiempo se detiene, me sale toda la cursilería de la que soy capaz y el mundo vuelve a ser perfecto. La librería gringa es el cielo, los clientes son los ángeles y en cada libro puedo ver a Dios. No hay lugar que me ponga más de buenas… punto.

Hay domingos (o cualquier otro día de la semana gracias al glorioso trabajo de mi marido que le permite organizar su propio horario) en que repetimos una rutinita bastante predecible y bastante idéntica, pero no por ello menos placentera. Cruzamos la frontera, tomamos las curvas de la 94, una carreterita súper pintoresca que en esta época del año está verdísima, y nos desviamos en Otay Lakes para dirigirnos a Eastlake, la zona que más me gusta de Chula Vista, California. Ahí hay un centro comercial que se llama Otay Ranch, donde comemos siempre un panini, una sopa y una ensalada en el Panera Bread y luego nos vamos al Barnes & Noble a pasar toda la tarde. Emma puede estar horas en la sección dedicada a los niños y David y yo vamos y venimos para traer hasta ahí los libros ó revistas que queremos hojear.

"Inspiración" es la palabra más adecuada que encuentro para describir lo que este local me provoca. Puedo echar un ojo a las novelas, a los libros de costura, a los de cocina o a los de desarrollo humano y no me canso jamás, aunque vea los mismos que la visita anterior. Me acuerdo que cuando estudiaba no salía de la sección de ficción y filosofía, o cuando estaba embarazada y luego cuando Emma era bebé dedicaba toda mi estancia a la sección de títulos relacionados con la maternidad y la educación de los hijos. Ahora la verdad es que mi pasillo más socorrido es el de las manualidades, principalmente la costura. Pero el común denominador ha sido siempre el mismo: no salgo de Barnes & Noble sin una idea nueva. Hay veces que compro un solo libro o revista, hay veces que compro varios o hay otras en las que no compro absolutamente nada. De cualquier forma, nunca salgo con las manos (o el cerebro) vacías.

Gracias porque la vorágine digital no ha golpeado a este paraíso personal. Gracias porque si necesito inspirarme, tengo uno cerca para regresar.

 

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LA ÚNICA COMPRA DE HOY FUE ESTE KIT DE JARDINERÍA PARA EMMA :)

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