Un año y medio después de haber concebido en mi cabeza la primera "cuilta" para mi nena Emma, por fin la terminé, justo un par de días después de su cumpleaños número 6. Con esta colchita me tardé más de lo habitual porque en su mayoría está cosida a mano y cada uno de los cuadros se lleva su buen tiempo por la combinación de dos técnicas conocidas como "apliqué" y "patchwork". Ya se imaginarán la dicha que sentí cuando cosí la última puntada de la orilla de esta cobija, la verdad ya a máquina porque creí que a mano no iba a terminar nunca.  Esta cuilta me recordará siempre aquel ocaso del 2011, cuando llegué por primera vez a un workshop de quilting, recién llegada a Tecate, en donde conocí a Jossie y al grupo de mujeres que me introdujo en este maravilloso arte que ahora adoro. Sin decirle nada, Jossie adivinó que esta primera colchita sería para mi hija Emma, y en ese primer momento predijo que la haría muy feliz con este regalo, gracias al cual ella siempre sentiría que yo estaba cerca.

Ahora le pido precisamente eso a la vida. Sueño que las palabras de Jossie sean proféticas. Que la vida nos dé la oportunidad a mi hija y a mí de abrazarnos muchos años más, y que cuando eso ya no sea posible, yo pueda seguir acariciándola a través de esta cobija, que espero también abrace a mis nietos y bisnietos, y que Emma les cuente a ellos historias de su madre, y que ellos me conozcan a través de esas palabras y estos retazos de algodón.

La inspiración de este domingo me alcanzó para editar este video que ahora les comparto, en donde intento plasmar aunque sea un poco lo que esta experiencia significó para mí.