Cada que logro escaparme de la rutina recuerdo lo irónico que resulta para mí la resistencia que muestro muchas veces ante la espontaneidad, si en el cien por ciento de las veces salgo de la experiencia totalmente agradecida y con los depósitos de inspiración hasta el tope. Y el ejemplo donde más lo veo es cuando vamos a la playa.

Es raro cuando planeamos una visita al mar. Como al mar vamos cuando David nos lleva y David no es un hombre de planes, vamos cuando faltan cinco para el ratito. Sí, yo soy más de planes y de agendar las cosas con anterioridad, pero a mí el mar no me llama. No me gusta ni tantito asolearme ni comer papas con arena. Eso sí, me gusta contemplar… así que en cada visita a la playa, me dedico a ello y siempre me voy de ahí recompensada.

Como hoy en que, para no variar, nos decidimos hasta las tres de la tarde que era buena idea irnos a Coronado, una isla en California que está a menos de una hora de nuestra casa y que me parece el paraíso en la Tierra. Ok, se decidió David y me convenció. "¿Irnos ahorita? Pero si ya son las tres y no podemos llegar tan tarde porque Emma va mañana a la escuela". "Ándale hombre, no hay nada de fila para cruzar". Y como diría mi padre, el rayo desapendejador me abrió la cabeza, recordé la última vez en que me sacudí la rutina y no se acabó el mundo, le solté un "Ok" al marido y embarré de bloqueador a Emma mientras él agarraba la sombrilla, las sillas playeras y los termos de agua.

Y otra vez, como siempre, contemplé y agradecí estar aquí, en este lugar y en este momento. Me llené de Emma jugando y bailando en la arena, de David construyéndole un castillo de arena, de las olas yéndose y regresando acompasadas y sí, me llené también del sol que en estos días te abraza y te abrasa con más bríos en este lado del planeta. Me llené de eso que olvidamos todos los días, a veces por unos minutos o a veces por las 24 horas completas: la dicha está aquí y ahora.

Qué bueno que nunca es tarde para dejar los hábitos en el cajón y optar por la brisa fresca del terreno desconocido.