Que llega mi vecina Alma ayer con un ramo enorme de albahaca y yo que me convierto en la mujer más feliz del universo. La familia de Alma tiene un negocio de quesos de cabra de-li-cio-sos, de los cuales soy fan porque no son unos quesos cualquiera, tienen una variedad enorme con hierbas, vino tinto, queso prensado con aceite de oliva, con cajeta y dátil... bueeeeno, muchos y todos muy deliciosos. El negocio se llama Valle 34 y es orgullosamente tecatense.

La cosa es que un amigo de la familia tiene un rancho donde cultivan albahaca y yo le agradezco mucho a mi vecina que haya pensado en mí cuando le llegó esta belleza. Cuando vi aquel ramo tan enorme lo primero que pensé fue: ¡pesto! Así que separé tantito para regalarle a una amiga, otro tantito para usar para mis jugos verdes y con el resto me fui a casa de mi papá y Martha porque ella tenía los valiosísimos piñones para aventarnos un buen pesto.

Adoro la albahaca con todo mi corazón y sin duda la forma en que más la disfruto es en una buena pasta corta aderezada con un pestito como el que hicimos hoy. Anímense a prepararlo y untárselo a un pan, echárselo a una pasta o a un pollo, o simplemente disfrutarlo en un sandwich (hace tiempo publiqué esta receta que me fascinó).

Si no tienen piñones a la mano, pueden usar almendras (yo una vez lo hice así y salió rico), walnuts, o una amiga me acaba de dar la idea de hacerlo con pistaches, que imagino que igual saldrá delicioso.

¡Provechito!

 

PESTO DE ALBAHACA (receta para 1.5 taza de pesto aproximadamente)

2 tazas de albahaca, lavada y seca

 

1/4 taza de piñones tostados en un comal o en el horno

2 dientes de ajo pelados y picados groseramente

1/4 taza de queso parmesano rallado

1 taza de aceite de oliva (si lo quieres más espeso usa menos y si lo quieres más ligerito usa más)

sal al gusto (no uses mucha porque el queso ya es salado)

 

Coloca en un procesador de alimentos la albahaca, los piñones, el ajo y la sal y pulsa por unos segundos. Agrega el queso parmesano y procesa un poco más, hasta que se forme una pasta. Con la procesadora encendida, agrega el aceite de oliva en forma de hilo para que se vaya mezclando en el instante. Sirve el pesto en un frasco de vidrio de preferencia y cubre al final con una capa de aceite de oliva. Guarda en el refrigerador.