cuiltamanin Hace varios años, yo calculo que a principios del siglo pasado o quizá finales del 19, vivió una mujer que amaba coser. Cuando llegó la primera máquina eléctrica Singer a Laredo fue corriendo a comprarla porque era una mujer muy pendiente de las novedades en torno a esto que la apasionaba. En algún momento cosió una colcha que cobijó a sus hijas y luego a sus nietas. Estas últimas vivieron muchos inviernos con el abrazo de la abuela que no conocieron más que a través de las palabras de su madre, quien les platicó la historia de la cobija y se esmeraba en reparar la manta cada vez que se descosía de algún lado. Así pasaron los años y la cobija, satisfecha por su labor intergeneracional pero cansada también por el devenir del tiempo, descansa ahora como un verdadero tesoro en el armario de una de esas hijas.

Manin, hija de una de ellas y bisnieta de la creadora del tesoro, estuvo conmigo en el primer taller Join & Stitch y, aunque nunca se había mostrado interesada por las manualidades, ahora encuentra una gran satisfacción en lo que sus manos están creando. Quién sabe, quizá la misma satisfacción que sintió su bisabuela un siglo atrás.

La madre de Manin que por muchos inviernos imaginó a su abuela con la cuilta sobre ella, Magdalena, me escribió hace unos días para contarme esta historia y me hizo llegar la foto del tesoro a quien con todo el amor ya se le deja descansar por el temor a que termine por deshacerse. Me cuenta que al ver a Manin frente a esa máquina de coser encuentra muy gratificante darse cuenta de que su única hija mujer, con este nuevo gusto, se ha convertido en un eslabón más en la cadena de mujeres de su familia que amaron hacer algo con sus propias manos.

Y yo, al ver esta fotografía, siento que conozco a la bisabuela de años, que de alguna forma escuché las historias que le contaban a Magdalena y que soy afortunada de que mi camino haya coincidido con el de Manin. Cuánta risa puede darnos a veces la concepción del tiempo y del espacio. Esta cobija fue terminada hace cien años pero yo, que nada tengo que ver con la familia de la mujer que la cosió, formo ahora parte también de su historia. Que levante la mano el que pueda decirme que esto no es inspiración ;)