Cuilta "Victoria" (¡¡¡¡¡la primera de la primavera!!!!!) (VENDIDA)

P1020823 Es curioso que a pesar de que disfruto muchísimo hacer "cuiltas", como se les dice a las "quilts" en este lado de la frontera, no me dé el tiempo de hacerlas tanto. Podría decir que es de las cosas que más me gusta hacer, pero como se llevan su buen tiempo y por mis venas corre sangre de desesperada, prefiero invertir mis horas en la máquina de coser en proyectos que veré cristalizados en menos días. Adoro el proceso de escoger las telas e ir armando las piezas como en un rompecabezas, pero me fascina también ver la bolsa, el mandil o la cobija terminada, así que a las cuiltas las había dejado un poco de lado.

Ahora estoy feliz de haberlas retomado. Me prometí a mí misma no coser nada en esta primavera más que colchitas y, aunque puede que haga una que otra cosa sencilla en el ínter, me emociona la idea de cumplir esta meta y darme ese gusto. ¿Por qué hacemos esto tan poco? Me refiero a hacer más de lo que realmente nos hace felices. Podemos tomar como excusa que no tenemos tiempo, que no encontramos la manera, que no tenemos dinero, que la rutina, que los astros, que nuestros padres, que los demás, que el destino… pero al menos hay que estar conscientes de que todos estos factores nunca serán nada más que eso: excusas.

Si tenemos muy en claro qué es lo que nos gusta tenemos la mitad del camino recorrido, la otra mitad consistirá en hacer a un lado los pretextos para consentirnos más seguido con eso que amamos. Pero si no sabemos (que se dan casos) tendremos que trabajar un poquito más. Y quizá un buen comienzo sería preguntarnos por qué no sabemos exactamente qué es lo que nos gusta. ¿Por qué no hemos aprendido cómo darnos gusto? ¿Qué nos lo ha impedido? En la vida hay un abanico infinito de opciones que todos los días se nos presentan enfrente para sacarle más jugo a nuestros días. Si no nos animamos a tomar ninguna o a tomar siempre las mismas, es muy probable que nuestro abanico termine por reducirse a dos o tres opciones, que serán a las que les demos vuelta una y otra vez. Y lo que pasa es que luego viene nuestra amiga la rutina y para salir de ella está sumamente caón.

Así que un primer paso sería experimentar. Seguramente hay algo más allá de lo que siempre hacemos que nos llame la atención pero que nunca nos hayamos animado a tratar. Es un buena idea empezar por ahí. Una vez David me dijo que uno no nace con una pasión, sino que nos decidimos por ella y nos comprometemos a seguirla en algún punto de nuestra vida. En ese momento no le creí pero ahora no puedo estar más de acuerdo. Hubo un lapso en mi vida que duró algunos años en el que busqué desesperadamente tener una pasión… lo malo es que en el camino vamos perdiendo la visión y con el cuento de que estamos en esa "búsqueda", nos perdemos de más de una oportunidad de vivir algo porque nunca nos imaginamos que nos hubiera hinchado el corazón de gozo.

Por eso, mientras esa decisión o ese descubrimiento llega, otro buen paso es agradecer, que según mi punto de vista, va de la mano con disfrutar. Si agradezco la chanza que se me ha dado de despertar a un nuevo día, seguramente voy a disfrutarlo más. Si agradezco que tengo una familia, un plato de comida en la mesa, cinco sentidos para aprehender lo que el mundo tiene para ofrecerme, la palabra de un amigo para hacerme sentir mejor, la música para bailar, la naturaleza para maravillarme, el siguiente segundo para respirar… muy seguramente me haré más consciente de la riqueza que tengo y de lo poquísimo (o nada) que me hace falta. Y entonces no me quedará de otra: voy a disfrutar. Y el arribo de esa pasión se dará como se dan las mejores cosas en esta vida: solas… sin presionar. Y entonces nos sentiremos victoriosos ;)

 

CUILTA "VICTORIA"

100% algodón

tamaño individual (twin)

acolchada a máquina

SUBASTA CERRADA. COLCHITA VENDIDA A AMANDA REAL.  

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