¿CÓMO ME QUIERO SENTIR?
my-pumpkin-emociones
my-pumpkin-emociones

Como el repertorio lingüístico de Matías está conformado apenas por unas cuantas palabras (mamá, papá, Emma, agua, buba, más, uva), mi camino diario a Tijuana para llevarlo a sus terapias hubiera sido de lo más monótono y aburrido si no hubiera contado con la compañía de amigos podcasteros que hicieron de mi trayecto algo no solamente más ameno, sino también más enriquecedor.

Si ya escuchas podcasts de forma regular me vas a comprender cuando digo que una buena charla o entrevista en el cel con un par de audífonos es de las mejores compañías cuando vas solo a caminar o a recorrer distancias largas en carretera, pero si no, te invito de todo corazón a que lo pruebes porque puedes encontrar cosas que de verdad te llenan el alma de inspiración. Algunos de mis favoritos en español son rizomatico’s podcast, ¿De qué tiene hambre tu vida?, CreatiPODs PODCAST y Montañas Temporales, y en inglés me gustan mucho Happier with Gretchen Rubin, Why Do We Have Things? y CreativeMornings Podcast. Y aquí aprovecho para pedirles que me recomienden sus favoritos también =)

Bueno, pues en esta ocasión lo que quiero compartir es una joyita (joyota) que escuché esta semana en el podcast de Ana Arizmendi, especialista en psicología de la alimentación, ¿De qué tiene hambre tu vida? El episodio es el número 36 y se llama Ritual de Año Nuevo pero la verdad es que no tiene que ser enero para que puedas hacer el ejercicio que te recomienda Ana. Para mí fue muy revelador porque trata de cómo establecer metas de más calidad y más orientadas a lo que deseas de verdad en la profundidad de tu ser. Muchas veces, explica Ana, nos proponemos alcanzar metas como dejar de fumar, hacer más ejercicio, ahorrar o bajar de peso pero sin estar muy conscientes de cuál es la verdadera necesidad que está debajo de tales objetivos.

La pregunta clave para establecernos metas de calidad no es tanto ¿Qué quiero lograr?, sino ¿Cómo me quiero sentir? Al respondernos esto estamos dejando al descubierto nuestros deseos más profundos, y en base a ellos es que podremos escribir propósitos que estén encaminados a lograr precisamente eso que mi ser quiere de verdad. La forma de llegar a esas emociones que queremos experimentar es desmenuzando cada una de nuestras metas con la pregunta “¿para qué quiero hacerlo?”, para ver qué es lo que “esconden” en su interior. Les comparto un ejemplo de mi lista al realizar este ejercicio que propone Ana en este episodio:

Mi propósito es hacer yoga cuatro veces a la semana. ¿Para qué quiero hacer yoga? Para conectarme más con mi cuerpo. ¿Para qué quiero conectarme más con mi cuerpo? Para vivir más en el momento presente. ¿Para qué quiero vivir más en el momento presente? Para liberar el estrés. ¿Para qué quiero liberar el estrés? Para sentirme más tranquila y en paz. Ok, entonces mi verdadero deseo es estar tranquila y en paz y, si bien lo puedo lograr con el yoga, ante mí se abre un abanico de posibilidades que me lleven a cumplir con este objetivo: puedo meditar, puedo crear, puedo hacer ejercicios de respiración, ooooo también puedo descartar todo aquello de mi día a día que me roba la tranquilidad y la paz, como el café (snif!), los noticieros, los pensamientos negativos, etc. En resumen, tu propósito adquiere un nuevo sentido: ya no esta ahí sólo como una manda que hay que palomear, sino que poniendo atención a la emoción que quieres experimentar más que al propósito en sí, adquiere una mayor relevancia y te será más sencillo cumplirlo, porque se trata de algo de vital importancia para ti.

Ana recomienda hacer este ejercicio con cada una de tus metas y de la lista de emociones que te salga al final, escojas las cinco más importantes, que resuenen más con tu corazón y que las apuntes en algún lugar donde las veas lo más seguido posible para que no las olvides y todas tus decisiones estén encaminadas a sentirte así. David y yo hicimos este ejercicio ayer y fue de lo más alucinante, porque te das cuenta que las metas que escribes a partir de la forma en que quieres sentirte resultan hasta más emocionantes y por ende más sencillas de cumplir. De mi cosecha, lo que hice fue que a un lado de cada emoción clave escribí una meta sencilla para cumplir en un mes, para irme monitoreando y no frustrarme con metas que parecen inalcanzables. Al final de este mes las evaluaré y me pondré metas nuevas si ya domino las primeras.

¿Les comparto mis emociones principales y la meta que escribí para alimentarlas? Aquí voy: Quiero sentirme SANA, así que reduciré el consumo de productos refinados a un día a la semana nada más. Quiero sentir AUTOCONFIANZA, así que voy a hacer algo nuevo y que nunca en la vida haya hecho una vez a la semana. Quiero sentirme RELAJADA, así que lo primero que haga en las mañanas será meditar. Quiero sentirme CREATIVA, así que escribiré un post diario en mi blog. Quiero sentirme EMPODERADA… pero esta meta se las debo porque sí está muy muy muy personal e íntima, y la neta es que sí me gusta publicar todo lo que me revolotea en la cabeza pero pues una a veces tiene sus límites también jijiji.

Esto fue nada más una probadita, pero los invito a escuchar este episodio y todos los de este podcast porque cada uno destila oro puro. Eres una buenaza en lo que haces Ana y no me canso de decirlo. Gracias siempre por la inspiración.