¡Comedor terminado!
comedor_turquesa6
comedor_turquesa6

Tenía meses visualizando un comedor con sillas color turquesa, desde que mi papá nos hizo esta maravillosa mesa con patas de ese tono combinado con verde bambú. Y aunque soy muy desesperada y cuando me surge una idea en la cabeza quiero verla realizada al minuto siguiente, me tomé todo el tiempo del mundo para comprar las sillas que de verdad me gustaran para luego pintarlas todas iguales. 

Las ocho sillas del comedor son diferentes (bueno, un par de ellas son iguales) y las compré una por una en varios lugares, sobre todo bazares y tiendas de segunda. Cuando las tuve todas compré dos latas de pintura de aceite en dos tonos diferentes de turquesa, para que hubiera un poco de variedad en el resultado final. De hecho, dos de las sillas que compré ya venían de ese color, una de metal y otra tejida de un plástico muy duro. Así que con la pintura y las brochas listas, ya sólo me faltaba encontrar el tiempo para ponerme manos a la obra. Y se me hace que eso fue en lo que más me tardé jajaja.

Desde que empezó el año estuve muy concentrada en las bolsas nuevas, así que pasaba por mi comedorcito y sólo suspiraba, pensando que al día siguiente me dedicaría a él. Pero así se iban los días y cuando me llegaba la inspiración para agarrar la brocha o hacía mucho viento o llovía, entonces tenía que esperar a la semana siguiente. Hasta que mi espíritu impaciente empezó a bullir dentro de mi ser y decidí que lloviera, tronara o relampagueara, mis sillas serían turquesas esta semana.

El lunes, como si esto fuera un chiste, amaneció nublado. Así que respiré hondo y esperé a que pasaran un par de horas y apenas vi un rayo de sol empezar a colarse por el cielo, saqué mis sillas al patio con todo y latas y brochas. Empecé con dos sillas rojas de metal y gocé como una enana dar de brochazos a lo loco, porque honestamente así fue como los di ya que nunca en mi vida había pintado absolutamente nada. Al final quedé muy orgullosa de mis dos sillitas pero en honor a la verdad es que no quedaron perfectas, así que vi las de madera con mucho respeto y decidí pedirle ayuda a un carpintero muy bueno que me recomendaron y que me hizo el favor de darles un mejor acabado pintándolas con pistola.

Con mucha emoción les comparto el paso a paso y el comedor ya terminado. Lo único que me falta es darles una barnizada final para que no queden tan opacas, porque la pintura que compré era mate y se me hace que el acabado no las protegerá mucho del paso del tiempo. Nunca he usado pintura brillante, pero igual y estaría bien en el futuro hacer una muestra para aprender un poco más de este tipo de trotes en los que ando tan inexperta. Pero bueno, aquí les presento mi comedor feliz.

LIJA DE AGUA PARA LAS SILLAS DE METAL Y LIJA NORMAL PARA LAS DE MADERA, BROCHA DE PELO DE CAMELLO Y PINTURA DE ACEITE:

comedor_turquesa11
comedor_turquesa11

ES RECOMENDABLE LIJAR PRIMERO LA SILLA PARA ABRIR EL PORO Y QUE ENTRE MEJOR LA PINTURA:

comedor_turquesa12
comedor_turquesa12

AL ABRIR LA LATA HAY QUE BATIR LA PINTURA CON UN PALO DE MADERA PARA QUE SE MEZCLE BIEN:

comedor_turquesa9
comedor_turquesa9

Y AHORA SÍ, A DARLE CON SINGULAR ALEGRÍA:

comedor_turquesa10
comedor_turquesa10

ANTES:

comedor_turquesa8
comedor_turquesa8

DESPUÉS:

comedor_turquesa7
comedor_turquesa7
comedor_turquesa5
comedor_turquesa5
comedor_turquesa4
comedor_turquesa4
comedor_turquesa3
comedor_turquesa3
comedor_turquesa2
comedor_turquesa2
comedor_turquesa1
comedor_turquesa1