tallermarcela7 Comments

Colchita "Frida" (VENDIDA)

tallermarcela7 Comments
Colchita "Frida" (VENDIDA)
00508__DJ30277
00508__DJ30277

Hay una frase bastante trillada que escuchamos mucho últimamente por todas partes: “Dedícate a lo que de verdad te apasiona”. Y por más cliché que nos parezca la idea, hay que reconocer que el enunciado encierra una verdad que muchas veces no alcanzamos a ver en todo su esplendor. ¿Que me dedique a lo que me apasiona? Hombre, ¡claro!, con muchísimo gusto, pero…

Y después de este “pero” se viene la retahíla de razones (¿o pretextos?) para posponer ese placer de lo que nos apasiona para más adelante: tengo una familia que mantener, la situación económica está muy dura, en ningún lugar me van a dar mi Infonavit y mi seguro de gastos médicos, no me siento capacitado todavía, tengo que prepararme más, no sé lo suficiente, no estoy segura de que esto sea lo que me apasiona, me da miedo lo que vayan a decir de mí, ¿y si no logro ganar lo que gano ahora?, no me imagino cómo empezar… y un largo, kilométrico etcétera.

No digo que alguna de estas excusas pueda parecernos de lo más válido sobre el planeta Tierra, por más que alguien quisiera convencernos de lo contrario. Son nuestras razones y ok, por algo están ahí. Lo que digo es que valdría la pena analizarlas un poco para ver si no están escondiendo algo que no queremos reconocer. Se me ocurre, por ejemplo, que le propongamos a un niño de seis años un día que llegue de la escuela que si le damos la tarde completamente libre nos prometa que se dedicará a lo que realmente tiene ganas de dedicarse. Estoy segura de que no habrá ningún “pero” de por medio y se irá corriendo por sus carritos, sus acuarelas, sus cuentos, sus muñecas o su traje de baño y la manguera para chapotear en el patio. Los niños manejan bien la libertad, saben muy bien qué hacer con ese tiempo que es sólo para ellos… quizá porque son aún muy pequeños como para detenerse a pensar si eso que desean hacer en ese preciso momento es realmente lo que les conviene.

Claro que también está el tema de la responsabilidad. Los niños no tienen ninguna necesidad de preocuparse de cómo van a llevar dinero a la casa para comprar lo necesario y éste es quizá el obstáculo más socorrido cuando nos ponemos a pensar qué es lo que queremos hacer con nuestra vida laboral. Lo que quiero decir es que nos resultaría de mucho beneficio voltear a ver a los niños cuando nos llenemos la cabeza con tantas excusas para empezar ya a hacer lo que de verdad queremos. Cuando nosotros mismos éramos niños estábamos seguros de lo que nos gustaba y lo que no, de lo que más disfrutábamos y a lo que queríamos dedicarle más tiempo. Es mientras vamos haciéndonos mayores que nos vamos recubriendo de ese teflón compuesto de temores, complejos y falsas creencias que se nos van imponiendo y que hace que se nos resbale esa intuición que poseíamos cuando éramos chicos.

Alguna vez escuché que aquellos gustos y preferencias que teníamos en la infancia eran una buena pista para saber en qué nos gustaría trabajar de mayores. Y ahora que soy mamá me suena mucho más lógico cuando veo que mi hija tiene gustos y pasiones tan definidas. ¿Qué nos pasó en el camino? Creo que lo más grave que nos pasó es que nos creímos esta idea de que para ser alguien en la vida y ganarnos el sustento teníamos que escoger alguna actividad altamente remunerada y dejar atrás cualquier otro sueño. Y además de esta creencia, nos llenamos también de miedos sobre si seremos buenos o no para tal o cual cosa, miedos sobre el futuro y miedos incluso en torno al éxito, que resulta lo más irónico de todo el combo.

Entonces, ¿de qué está hecha la gente que toma la decisión de dejar todo esto atrás para dedicarse verdaderamente lo que le apasiona? Creo que algunos ladrillos de su estructura mental (por que, en honor a la verdad, todo está en la cabeza y no en factores externos como la economía o la opinión familiar) serían los siguientes:

1. Viven el presente y no le tienen miedo al futuro: Están concentrados en lo que quieren y pueden hacer hoy y en todo aquello que podría salir bien, no en lo que podría salir mal o en la bola de obstáculos y calamidades que podrían venirse como una cascada el día de mañana.

2. El dinero no es una preocupación para ellos: El dinero está ahí como una herramienta, mas no como un objetivo. Lo que los mueve no es la acumulación de bienes sino hacer todo aquello que les genere placer. El dinero, seguramente, vendrá por añadidura simplemente por el hecho de hacer algo bien hecho y con pasión.

3. Tienen alta autoestima: Están seguros de sus capacidades y sus talentos, no buscan el reconocimiento afuera o superar el récord de alguien más. A la única persona que esperan superar es a ellos mismos y el único aplauso que buscan es el suyo propio.

4. Les gusta experimentar cosas nuevas y tomar riesgos: No le tienen miedo a escuchar opiniones o crítica constructiva y a intentar hacer las cosas de otra manera. Lo ven como un reto y no como una amenaza.

5. No ven el error como algo fatal, sino como un aprendizaje y un incentivo para seguir adelante: Como dijo Thomas Edison: “No tuve mil equivocaciones, encontré mil maneras en las que no se puede fabricar una bombilla”.

6. Tienen alta tolerancia a la frustración: Si las cosas no salen como ellos lo planean o según sus expectativas, tienen la paciencia para adaptarse a la nueva situación y armar una nueva estrategia.

7. No creen en la mala suerte ni culpan a otros de sus errores: El éxito es responsabilidad de uno mismo, no de los demás ni de la situación del país.

8. Son constantes: Trabajan un día sí, y el otro también, en lo que les apasiona de verdad.

9. Le hacen caso a su intuición: Todos tenemos ese sexto sentido, aunque algunos más dormido que otros, pero si de verdad queremos escucharlo, ahí lo encontraremos.

10. Se sienten cómodos con el éxito: El éxito para ellos es hacer lo que les gusta, así que no están esperando a que llegue algo en especial para sentir que su trabajo ha valido al pena.

Muy seguramente nos identificaremos con una, dos o tres de estas cualidades, o ¡quizá con las diez! De lo que estoy segura es que todos tenemos esa capacidad y ese potencial dentro de nosotros mismos de encontrar el gozo en lo que hacemos todos los días, aunque quizá antes de encontrarlo tengamos que hacer una buena limpia en la azotea para deshacernos de todas las telarañas que nos nublan la visión.

Como en otras ocasiones, escribo todo esto en buena parte para mí, para recordarme que hacerle caso a una pasión no sólo vale la pena, sino que resulta vital para una vida plena. Ésta es la mía, y no quiero que se me olvide nunca. Les deseo muchos días apasionados y, como siempre, gracias infinitas por detenerse a leer.

COLCHITA "FRIDA" 

100% algodón acolchado 

100% polyester en el relleno 

57 pulgadas de ancho por 84 pulgadas de largo 

00496__DJ30265
00496__DJ30265
00501__DJ30270
00501__DJ30270
00553__DJ30322
00553__DJ30322
00519__DJ30288
00519__DJ30288
00516__DJ30285
00516__DJ30285
00515__DJ30284
00515__DJ30284
00540__DJ30309
00540__DJ30309