Chilaquiles caseros
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Siempre será delicioso irse a sentar a un restaurante a comerse un buen plato de chilaquiles, pero cuando de salud se trata, una intenta buscar conocer cada ingrediente que se lleva a la boca, es por eso que lo hecho en casa siempre será lo mejor (aunque eso no impida irse a dar el gusto de probar otro sazón a un lugar especializado). Les puedo decir que mis chilaquiles caseros quedaron buenísimos, pero jamás se compararán a unos que amo que hacen en el D'Arce, un restaurante tecatense donde he probado los mejores desayunos de esta tierra. 

En fin, si un día andan inspiradas y quieren hacerse unos chilaquiles desde cero, aquí les comparto cómo me hice los míos:

CHILAQUILES CASEROS (2 porciones)

8 tortillas de maíz (de preferencia nixtamalizadas)

aceite de coco o de aguacate (por ser de los más resistentes al calor)

4 o 5 tomates rojos (depende del tamaño, porque entre más tomate menos picosa será la salsa)

1 chile pasilla

1 chile guajillo

2 dientes de ajo

1/3 taza de cebolla picada en rajitas

sal y pimienta al gusto

queso Monterrey o el de tu preferencia

aguacate y cilantro picado para acompañar

Corta las tortillas en cuadros o en triángulos, como tú prefieras. Calienta en un sartén un poco de aceite y dora las tortillas hasta que estén crujientes. Una opción mucho más saludable para no usar aceite es hornear las tortillas, pero a mí la verdad me gusta más cómo quedan doraditas en el sartén, y no es necesario usar mucho aceite para lograrlo. Después de un par de minutos de haber colocado las tortillas en el sartén, agrega la cebolla para que se vaya dorando todo junto. Yo no pongo la cebolla primero porque si se queda mucho tiempo termina por quemarse al final. Mientras todo esto se dora, prepara la salsa.

En una olla coloca los tomates cortados en gajos, los chiles desvenados y los ajos. Hierve todo hasta que los chiles estén suaves y los tomates cocidos. Coloca todo en la licuadora, agrega sal y pimienta y el agua de la cocción para conseguir la textura deseada (yo no uso nada del agua porque los tomates ya tienen suficiente y me gusta la salsa más espesita).

Sirve en un plato tus tortillas doradas, agrega la salsa calientita, el queso, el aguacate y espolvorea con cilantro recién picado.

¡Y ya está! ¡Facilísimo y delicioso!

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