BOLSAS PARA TUS ACEITES ESENCIALES

El primer aceite esencial que conocí fue uno de orégano que nuestra amiga partera y experta en hierbas Ana Gaby le dio a David para una infección respiratoria. Con la pausa de un monje tomó una cuchara sopera y vertió en ella un aromático aceite de oliva, para después depositar una pequeñísima gota del potente elixir antibacteriano que salió de un diminuto frasco color ámbar. “Pásalo directo por tu garganta para que no te arda mucho y luego te tomas esta cucharada de miel de abeja”, le advirtió nuestra querida chamana al paciente. David hizo lo que le indicaron y de inmediato hizo un gesto que consiguió erizarme la piel de curiosidad. 

En su aliento alcancé todavía a percibir el recuerdo de la fina hierba en un estado como desorbitado y casi casi pude ver los sembradíos de orégano en la Grecia antigua, donde seguramente lo usarían para espantarse los resfriados y enaltecer los sabores en las cazuelas de aquellas cocinas que imagino albinas. Los ojos de mi marido soltaron un par de lágrimas por la efervescencia del minúsculo remedio en su boca y yo me conté la historia de que en ellas terminaron de salir los bichos que causaban su malestar. 

David se curó. Y yo me enamoré de la romántica idea de que un frasco de cinco mililitros pudiese contener el antídoto para cualquier dolencia humana gracias al inmenso poder de las plantas. Somos naturaleza, pensé, por lo tanto es obvio que la lavanda o el limón estén de mi lado a la hora de buscar alivio para algún desequilibrio. Me gusta creer que somos poseedores de cada una de las propiedades de las hierbas de la Tierra, y que si en algún momento necesitamos del apoyo de alguna de ellas, es porque hubo algo que disminuyó ese poder.  

Y me gusta también creerme una curandera cuando mezclo eucalipto, romero y aceite de coco para untar en los pies de mis hijos en las noches frías, froto un poquito de menta en las sienes de quien sufre dolor de cabeza o inhalo el aceite de naranja para despertar los ánimos apagados. Algo de brujas tendremos las fanáticas de los remedios naturales para conectarnos con la sabiduría de los alivios que nos brinda nuestra madre primera. “Hierve manzanilla para ese cólico”, “deja una cebolla en la cabecera del niño para descongestionarlo”, “prepara una infusión de malva para despejar el intestino”, “aplícate árbol de té en esa piel irritada”, parece que oímos de las mujeres de otros tiempos y otros mundos en los que había más conexión con el instinto.  

Por eso me gustan los aceites esenciales, porque además de la botánica, he visto en ellos también el vínculo con nuestra energía sanadora. He visto a mujeres atenuar el dolor de las caídas de sus hijos, hacer tés para sus seres queridos, frotar los aceites en el pecho de quien ha perdido un ser querido, esparcirlos por los espacios donde hay dolor, usarlos en la cocina para potenciar los sabores y los alimentos, animar al afligido, devolverle la confianza al inseguro, clarificar las mentes dispersas, relajar los músculos de las parturientas y hasta ahuyentar los malos pensamientos cuando es preciso.

Quién sabe, quizá no sea tanto la bergamota, el tomillo o la mejorana, sino que lo esencial a la hora de sanar sea ese impulso nuestro por atender de nuevo al espíritu. La planta está ahí sólo para recordarnos el camino.

FOTOS: David Josué

PARA COMPRAR UN KIT DE BOLSITAS PARA TUS ACEITES ESENCIALES TE INVITO A VISITAR NUESTRA TIENDA EN LÍNEA AQUÍ.  

El kit para tus aceites esenciales incluye una bolsita con ziper para diez aceites y un inserto para tres aceites más que puedes usar por separado o meterlo dentro de tu bolsita. La compra del segundo inserto es opcional.

El kit para tus aceites esenciales incluye una bolsita con ziper para diez aceites y un inserto para tres aceites más que puedes usar por separado o meterlo dentro de tu bolsita. La compra del segundo inserto es opcional.

En tu bolsita puedes guardar aceites de 5 ml, de 15 ml o en presentación roll on.

En tu bolsita puedes guardar aceites de 5 ml, de 15 ml o en presentación roll on.

Todas nuestras bolsas son hechas a mano en Ensenada, Baja California con tela importada 100% algodón de calidad premium.

Todas nuestras bolsas son hechas a mano en Ensenada, Baja California con tela importada 100% algodón de calidad premium.

Esta imagen muestra en primer plano uno de los insertos abierto y atrás se ve cómo queda con la solapa cerrada y asegurado con el elástico.

Esta imagen muestra en primer plano uno de los insertos abierto y atrás se ve cómo queda con la solapa cerrada y asegurado con el elástico.

Hay varios modelos disponibles, escoge el que más te inspire.

Hay varios modelos disponibles, escoge el que más te inspire.