Bolsa "Lewis" (¡Vienen dos!) (VENDIDAS)

Pues yo aquí, todavía con la indecisión. Tengo varias semanas, por no decir meses porque ya empieza a darme algo de pena, con una decisión que debo tomar y que no me atrevo a concretar. La buena noticia es que ya no me quita el sueño como antes. La buena noticia es que alcanzo a vislumbrar que tome el camino que tome, todo estará bien. Me llama la atención lo tercos que podemos llegar a ser los seres humanos al creer que podemos tener el control de todo lo que sucede en nuestras vidas. En estas semanas me ha quedado muy claro que aunque me vaya por la puerta uno, la dos o la tres, no sucederá nada grave, ni se acabará el mundo ni me partirá un rayo al abandonar dos de ellas. Sigo creyendo que el corazón o la cabeza, o quizá una mezcla de ambos, me inclinará a tomar la decisión que resuene más conmigo y que tal acción me llevará por un rumbo que incluso quizá nunca alcance a cruzarse con el otro. Sin embargo, lo que la vida me tenga preparado he de vivirlo abra la puerta que abra; así que… ¿para qué tanto estrés? Un día fui con un chavo que se dedica a leer la energía de las personas. Me leyó unas cartas que no eran el tarot convencional, eran de un tamaño mayor y con unos ángeles dibujados en ellas (pido disculpas por mi ignorancia en el tema). La cosa es que él me dijo cómo veía mi presente y mi futuro en ese momento de mi vida, pero también me advirtió que saliendo de esa sala o al día siguiente yo podía tomar una decisión que modificara gran parte de lo que él había leído en ese momento. Y me sonó bastante lógico, al menos para mi sistema de creencias. Todos los días escogemos entre la opción A o la B para continuar con nuestras vidas, pues de lo contrario no podríamos avanzar. Pero a mí me gusta imaginar que el libre albedrío nos sirve como un placebo: creemos que decidimos pero lo realmente importante hemos de vivirlo tarde o temprano, y eso, en honor a la verdad, a mí me brinda algo de tranquilidad.

Pero bueno, de que tenemos que decidir, tenemos que decidir; así que en el camino les comparto (sobre todo a los indecisos como yo) los tips que a mí me han servido para hacerme la vida menos pesada a la hora de escoger cuando me topo con un sendero que se bifurca.

A) No pierdas de vista tu objetivo. Es decir, tu meta, el lugar al que quieres que tu decisión te conduzca. Ya lo dijo el Gato de Cheshire en la obra de Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas, mucho mejor de lo que yo pueda decirlo: "¿Qué camino debo tomar?", le preguntó Alicia. "Eso depende de a dónde quieras ir", le contestó el Gato. "Realmente no me importa hacia dónde ir". "Entonces realmente no importa qué camino decidas tomar".

B) Conoce. No se puede tomar una decisión en base a suposiciones. Si vas a escoger la carrera que vas a estudiar lee los planes de estudio y entrevista a los profesionales del área que te interesa, si vas a escoger marido ve con el prospecto a tomar un café, si vas a comprar una casa párate en ella en el día y en la noche, si vas a escoger dentista pide recomendaciones. Y se los digo yo, amante de los castillos en el aire: en el aire podemos construir rascacielos, pero en el piso hay que tantear antes el terreno.

C) Escribe. Podemos confiar en nuestra mente archimegapoderosa capaz de almacenar trillones de bases de datos cual computadora del IFE en época electoral… o podemos escribir. Ya sea una meta, un propósito, un plan o las opciones entre las que hay que elegir, el papel (o la pantalla pues) siempre será un aliado porque las letras materializan, con las letras la idea sale de nuestra cabeza y se presenta frente a nosotros. A la hora de concretar, siempre será más fácil leer una idea que sólo imaginarla.

D) Prioriza. La famosa lista de los "pros" y los "contras" nos ayuda a vislumbrar cuál de nuestras opciones resuena más con nuestros deseos. La clave está en tener en mente esa meta del inciso A a la hora de escribir esos pros y contras. ¿Cuál de las opciones se acerca más a mi objetivo? Entonces ésa es la que irá escalando los peldaños hacia el primer lugar.

E) Descarta… y lo que es más importante: olvida aquello que descartaste. Una vez me contó David que vio en un documental que en una investigación se formaron dos grupos de personas para tomar un curso de fotografía. Al final del taller, al grupo A se le pidió que seleccionara su foto favorita para llevársela a su casa y que el resto se quedaría como parte del archivo de la escuela. Al grupo B se les pidió lo mismo, pero se les dijo que tenían la opción de regresar a más tardar en un mes para cambiar la foto por otra, si así lo deseaban. La mayoría de los integrantes del grupo B regresó a cambiar su fotografía al mes y el estudio demostró que los integrantes del grupo A, entrevistados varios meses después, estaban más contentos con su foto que los integrantes del grupo B. Simple y demostrado científicamente: la sombra de la opción que dejamos atrás cuando tomamos una decisión nos perseguirá toda la vida y nos hará preguntarnos: ¿de verdad habré escogido bien? Es mejor descartar… y olvidar.

F) Pierde el miedo al error. Me atrevo a decir que siempre, o al menos en la mayoría de las veces, es el miedo a equivocarnos lo que nos impide tomar una decisión. Lo curioso es que aunque nos "equivocáramos" al tomar uno de los posibles caminos, el aprendizaje que obtenemos de tal "error" es siempre muchísimo más valioso que la inexperiencia de no haber nunca transitado por ahí. Y si no, pregúntenle a Edison a qué se refiere con su frase: "No me equivoqué mil veces para hacer una bombilla, descubrí mil maneras de cómo no hacer una bombilla". Y cuando perdamos el miedo a equivocarnos, entonces podremos brincar al siguiente paso…

G) Confía… en que la vida es sabia, y en que si estás en este camino, es porque aquí hay algo bueno para tu desarrollo personal. Al final de cuentas, y por más racional que yo sea, estoy convencida de que las mejores decisiones son las que se toman escuchando más al corazón que a la razón.

 

BOLSA "LEWIS"

100% algodón

correa ajustable

dos botones magnéticos

dos bolsas laterales (pequeñas)

una bolsa interior con ziper (pequeña)

 

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